Y lo que tardé incluso para poder hacerlo, pues apenas recordaba claves, santo y seña.
Pero todo comenzó anoche, en un momento de epifanía; cuando recordé lo que era correr un blog. Escribir lo que fuera que se me ocurriera, sobre todo poesía; aunque a riesgo de ser mediocre, por lo menos era de corazón.
Hace mucho tiempo que no escribo, son varias las cosas que han llamado mi atención para no hacerlo. Aunque tampoco se ha perdido el tiempo: la literatura ha sido de las que más. Pero existe el temor no ya de olvidar, si no de darse cuenta de que realmente el escribir no era el fuerte. Con el tiempo aprendes (si es que usas bien los descalabros), y eso casi forzosamente tiene que incluir el como te expresas. A 4 años de haber dejado esto tan solo, miro hacia atrás, a veces no con poca vergüenza, y puedo darme cuenta de todo lo que ha cambiado. Hablando de la vida en general. Cuando empecé a escribir esto estaba pensando en algo divertido, pero conforme escribo hay algo melancólico, nostálgico, que va aflorando mientras se recuerda. Y creo que eso es algo inevitable al ver las cosas en retrospectiva.
Pero tratando de volver al cometido original, haré un pequeño repaso de lo que han sido estos 4 años:
- Me he casado. (Que es lo mas importante.)
- Como consecuencia del punto anterior, he cambiado de casa.
- También cambié de trabajo. (2 veces.)
- Más de 150 libros después, creo que algo se me ha de haber pegado.
- He subido de peso. (10 kilos quizás. ¿15? Bueno, aún estoy abajo de los 100. No sé si como consecuencia del punto número 1.)
Y muchas cosas mas. Amistades nuevas, nuevas responsabilidades, nuevos gustos, nuevas metas.
Porque todo es nuevo con el paso del tiempo, y si no lo es, es que algo anda mal.
He decidido escribir de nuevo, volverlo a intentar. Ir mas allá de la poesía; escribir para mi, y porque no, para alguien mas. Ya lo he intentado en otros sitios y en redes sociales pero en ningún lugar he tenido esa sensación de intimidad y al mismo tiempo, de convivencia que ofrece un blog. No lo sé, quizá sólo sea una percepción personal.
Escribir de nuevo lo que me plazca, lo que se me ocurra. Sin que a mi mente le importe tanto lo que vaya saliendo de las manos (las correcciones pueden esperar hasta el final), y sentirme desahogado de tantos pensamientos.
Lo intentaré de nuevo, y que sea lo que tenga que ser.