jueves, 30 de junio de 2011

Sobre un día lluvioso.

  Ciertamente extrañaba la lluvia, y vaya que ha llovido.  No puedo hacer más que relajarme al escuchar el agua caer sobre el suelo y las ramas secas de un árbol mutilado, chocando contra la ventana y mojando a todo aquel que la desafía corriendo debajo de ella. Me relaja, pero no me deja dormir. Me obliga a estar pendiente de cada movimiento suyo, disfrutando del fresco viento de tormenta a lo lejos.

 Me ha hecho despertar más temprano de lo normal. Aun más temprano considerando que estos son días de descanso.  Mi gato me hizo compañía durante horas tendido sobre la cama, al no poder salir a vagar por la calle mientras yo leía. Realmente extrañe una buena taza de café pero realmente podía quejarme poco.  En todo el día apenas y salí unos minutos, y está por anochecer. Arrecia el viento fresco, ese que tanto amo; ese que me invita a una noche más de insomnio.

 Por el otro extremo, me inquieta. Me hace desear salir a correr por la calle o por lo menos en un lugar donde pueda hacerlo libremente que a decir verdad poca atención le pondría a la opinión de las personas. Ya sabes, el clásico “está loco”. O pasear en bicicleta hasta cansarme, hasta que mis piernas no puedan más.

 Muchos odian la lluvia por muchas razones.  A otros les entristece los días nublados. Yo, por mi parte, los amo.

martes, 28 de junio de 2011

Mi niño interno.

Mira a lo lejos, a través de la distancia
En tu pasado, tu niñez y tu inocencia
En donde todo era diversión y juego
Tu única preocupación era el tiempo de escuela.

Mira a lo lejos, a través del tiempo
Un futuro negro y totalmente incierto
Personas y lugares que no conoces
Y ninguna de ellas sabe tu nombre.

Mira tu rostro a través del espejo
¿Reconoces tu semblante? ¿Quieres seguir adelante?
No quieres seguir siendo ese niño
Pero te niegas a seguir creciendo.

Extrañas la diversión y el tiempo libre
Extrañas la comodidad y la ignorancia
Estamos obligados a crecer, aunque a diferentes ritmos
La diferencia está en si lo sufres o lo disfrutas.

Cuando tu futuro sea tu presente
Y las cosas te sean aún mucho más claras
Podrás voltear y decirlo al pasado:
Aún tengo un pedacito de aquel niño;
Y es por él, por quien sigo creciendo…



No hay que dejar de ser niños para crecer.

El irremediable paso del tiempo.

 Hace mas de un mes que no publico nada, algo que no esperaba hacer cuando decidí comenzar con esto, pero los horarios que me rigen no me han permitido hacerlo con la frecuencia que deseaba. Por un momento hasta olvide lo que con tanto entusiasmo había comenzado.

 Antes de iniciar una semana en la que se esperan algunos cambios, después de unos días en que me siento bendecido por Dios y alguna que otra idea rondando mi cabeza, creo que es momento de retomar el viaje.

  A fin de cuentas, el tiempo no se detendrá.