Me gustan tus manos
tan tiernas y tan suaves
que pueden crear o destruir mundos
que pueden helar mi piel con solo tocarme.
Quisiera tenerlas y nunca dejarlas ir
que estuvieran junto a las mías
las mías, tan solas y tan perdidas
como esperando las tuyas al venir.
Que puedo imaginarme todo aun sin tenerte cerca
o soñar por las noches que se avecinan frescas
que esas manos blancas recorren mi espalda
y llenarme de felicidad hasta que amanezca.
¿Me permites celarte?
Tocarte tan solo con mis cabellos
que grave falta haría yo al tocar con mis manos tu hermoso cuerpo.
Que no haría falta hablar aparte de mis manos
que han tocado odio, rencor, que han tocado barro
inaceptable seria de mi parte sostenerte una mano
fingiendo pureza, estando más que manchado.
Como quisiera que tus manos estuvieran abiertas al aire
que corrieras a mí en un acto desesperado
como queriendo de mi, desear un abrazo.
¿Dime tu, te he contado de cuanta falta me haces?
Pero espera, que no quiero ni imaginar
que agites tus manos al viento
mientras dices esa palabra, no
derramando una gota salada de tus lindos ojos, oh Dios
quisiera que nunca, algún día, dijeras adiós.
Entonces despierto.
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