martes, 7 de febrero de 2012

Sobre sueños y pesadillas



 ¿Es un sueño?  Debe de serlo. ¿Una pesadilla?  Tal vez lo creo
 No creo que haya palabra que describa de mejor manera la situación por la que atravieso. 
Soy un desconocido mas, un desconocido para todas las personas que me rodean, para todas y cada una soy solo un ser mas que camina entre ellas,
y al cual no se le puede dirigir palabra alguna.
Soy una versión en estado puro de un completo desconocido,
sin rostro ni nombre; sin identidad. 
Soy una victima más de la desconfianza que impera en el mundo actual,
del cual sus habitantes cuidan sus espaldas de su propia sombra.

  Debe ser un sueño... ¿No lo es?

No puedo volar, no puedo cambiar mi panorama en ningún sentido.  Las cosas a mi alrededor no cambian, y todo es una monotonía la cual me enferma hasta los huesos.

No es un sueño; los sueños son hermosos, son una puerta de escape de un mundo crudo.  Son tesoros invaluables que todos buscan al dormir, los cuales se borran al despertar.  Son de las mejores cosas que nos ha regalado Dios, siempre y cuando no nos quedemos atrapados en ellos.

¡Es una pesadilla!

Las personas que me rodean no son personas cualesquiera, no son desconocidas para mí; conozco sus nombres pero no conozco su presente.  Conozco sus pasados.
Son versiones jóvenes de esos conocidos, versiones que desconocen mi naturaleza y cuestión de ser.  Y yo solamente soy un ser errante que miran con extrañeza y recelo,
a veces, con lástima...




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