Hoy fue un día difícil, como lo han sido tantos. Muchas personas pasaron por mi lado, de las cuales la gran mayoría no se sus nombres ni sus historias, singulares cada una de ellas, pero al final para mi fueron solamente rostros.
Este es un momento de los cuales suelo desear cuando me siento cansado, hastiado de todo. Es un momento en el cual solía encender un cigarro, pero mi salud ahora me agradece no seguir haciéndolo (y los que me rodean también). Un momento en el cual me gustaría poner música, despojarme de prendas innecesarias y dejarme llevar por el sonido a través de la oscuridad de mí recamara, olvidar el tiempo por un momento. Sin embargo veo la luz, y estoy en completo silencio…
El calor de los días no ayuda en mucho, extraño aquellos vientos frescos y el sonido del tren partiendo un poco lejos. Extraño ponerme el abrigo y que el frio sea molestia en mi nariz. Sé que solo es cuestión de esperar a que el frio llegue de nuevo, espero respirar para cuando llegue ese momento de nuevo.
Escuchar música, tomar un baño, leer un libro y un interminable etcétera. Hay tantas cosas por hacer en una noche calurosa como esta. Y lo más triste es que al final, la desperdicie durmiendo…