Noche, ¿Por qué no eres solícita a mis súplicas?
Al no decirle a ella que la extraño tanto
la distancia y circunstancias nos separan
pero ambos estamos bajo el mismo cielo.
Solo nos dejas vientos, impregnados de recuerdos
diáfanas fragancias que enmarcan nuestro entorno
fotografías viejas clavadas en paredes
en paredes viejas, de nuestro corazón.
¿Por qué no le dices? ¿Por qué eres tardía?
Eres cruel como lo ha habido pocas
un día fuiste sublime y generosa, cómplice cándida
de todos nuestros días bajo el mismo cielo.
Noche, ¿Por qué no le dices que aun no muero?
Pero las horas sin ella son morir en vida
en sufrimiento
y su ausencia incrementa mi agonía.
Solo dile, una sola vez y prometo ser satisfecho
cuéntale como estoy y todo lo que estoy sintiendo
sé que sigue ahí y escuchara porque esta esperando
pues ambos estamos bajo el mismo cielo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario